Las personas sueñan. Dormidas. Despiertas. A medias. Siempre sueñan.
En ciertos casos el humo logra materializarse, ves el muro; y sabes con certeza que hasta eres capaz de olerlos. Escapan de tu mente, pasean por la habitación, pasan de largo los retratos familiares y salen por la puerta principal. Los ves en la calle, interactuando con tu realidad, torciendo los patrones establecidos a causa de tus propios límites.
Esto puede ser utópico... O fatal.
Se encuentran de igual manera, por supuesto, las ocasiones en las cuales nuestro medio o estado de ánimo manipula al inconsciente, penetrando esa esfera sutil y traspasando así el umbral de nuestras pesadillas terrestres. El espejismo abruma, y como. No encuentras el interruptor, y continúas agobiado, perseguido, varado en la lluvia que azota recuerdos con emociones amargas... Buscando la liviandad que solo trae consigo el despertar.
Hurgados tus deseos, tus miedos, tus inseguridades... Tus debilidades.
Consigues escapar?
En ciertos casos el humo logra materializarse, ves el muro; y sabes con certeza que hasta eres capaz de olerlos. Escapan de tu mente, pasean por la habitación, pasan de largo los retratos familiares y salen por la puerta principal. Los ves en la calle, interactuando con tu realidad, torciendo los patrones establecidos a causa de tus propios límites.
Esto puede ser utópico... O fatal.
Se encuentran de igual manera, por supuesto, las ocasiones en las cuales nuestro medio o estado de ánimo manipula al inconsciente, penetrando esa esfera sutil y traspasando así el umbral de nuestras pesadillas terrestres. El espejismo abruma, y como. No encuentras el interruptor, y continúas agobiado, perseguido, varado en la lluvia que azota recuerdos con emociones amargas... Buscando la liviandad que solo trae consigo el despertar.
Hurgados tus deseos, tus miedos, tus inseguridades... Tus debilidades.
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